Come col capo sotto l'ala bianca
dormon le palombelle innamorate,
Così tu adagi la persona stanca
sotto le coltri molli e ricamate.
La testa bionda sul guancial riposa
lieta de' sogni suoi color di rosa
e tra le larve care al tuo sorriso
una ne passa che ti sfiora il viso,
Passa e ti dice che bruciar le vene,
che sanguinare il cor per te mi sento.
Passa e ti dice che ti voglio bene,
che sei la mia dolcezza e il mio tormento,
Bianca tra un nimbo di capelli biondi
lieta sorridi ai sogni tuoi giocondi.
Ah, non destarti, o fior del Paradiso,
ch'io vengo in sogno per baciarti in viso!
sábado, 27 de junio de 2009
serenata, mascagni
miércoles, 24 de junio de 2009
la poesia es un arma
Gabriel Celaya
LA POESÍA DE UN ARMA CARGADA DE FUTURO
Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
más se palpita y se sigue más acá de la conciencia
fieramente existiendo, ciegamente afirmando,
como un pulso que golpea las tinieblas, que golpea las tinieblas.
Cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las bárbaras, terribles, amorosas crueldades,
amorosas crueldades.
Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.
Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un
adorno.
Estamos tocando el fondo, estamos tocando el
fondo.
Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y
evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido, partido
hasta mancharse.
Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto y canto y cantando más allá de mis penas, de
mis penas
personales, me ensancho, me ensancho.
Quiero daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica, que puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España, a España en sus
aceros.
No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto,
es lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra, son actos.
Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos
dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un
adorno.
Estamos tocando el fondo, estamos tocando el
fondo.
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