domingo, 4 de octubre de 2009

Sinfonia Nº9 en do menor, op. 125 coral - molto vivace






Según wikipedia sobre esta fantástica creación:


El 7 de mayo de 1824, diez años después de la Octava Sinfonía, Beethoven da a conocer al mundo su Novena Sinfonía, en re menor, posteriormente conocida como “Sinfonía Coral”. La presentación tiene lugar en el Teatro de la Corte Imperial de Viena, abarrotado de celebridades, aristócratas, nobleza y sangre real. Nadie quiere perderse el estreno de la esperada sinfonía y de la que se presume que sea la última aparición pública del genio alemán, como efectivamente así fue: en los tres años siguientes, se recluyó en casa aquejado de diversas enfermedades que lo postraron hasta su muerte. Beethoven sube a la tarima de espaldas al público, y no se da la vuelta ni aún finalizado el recital. Su sordera es total, no oye absolutamente nada de lo que ha creado. Cuando la sinfonía concluye, el teatro estalla en aplausos, y una solista ha de alzar el brazo del maestro y girarlo para que vea, entre lágrimas, como todo el público puesto en pie lo homenajea enardecido, en lo que es un triunfo musical.




1 comentario:

Isabel Romana dijo...

Muy bello y conmovedor. Es admirable que los cerebros de los genios tengan capacidad para seguir creando aun faltandoles las facultades fisicas que los mortales corrientes necesitamos para todo. Un abrazo emocionado.